Oscar Nino

Oscar Nino

 Luego de hacer una exploración por las entidades reguladoras de la ética en la práctica profesional de la psicología y por la literatura que sobre el tema se ha creado, podemos afirmar que es ética la práctica de la psicoterapia online, siempre y cuando se manejen los estándares mínimos que, de tiempo atrás se vienen dando en la psicoterapia tradicional (cara a cara o “presencial”) con dinámicas y elementos fundamentales, tales como el consentimiento, la privacidad y confidencialidad, la idoneidad, preparación académica y experiencia del psicólogo, la claridad en los objetivos, procedimientos y tratamiento de la información, el respeto al cliente, la escucha, el ambiente, etc.

 

Por otra parte, hay que tomar en cuenta que de lo que al realizar psicoterapia online, se trata es de realizar un ejercicio puro de psicoterapia que va a diferenciarse únicamente en el medio en el que se lleva a cabo, es decir, los elementos esenciales de la psicoterapia, como la escucha, la palabra (escrita o hablada) como vehículo de expresión del síntoma, la transferencia y la cotransferencia entre el terapeuta y el cliente y la subjetividad, también entran en juego en un espacio virtual mediado tecnológicamente. Desde ese punto de vista, solamente se debe articular los principios éticos del trabajo en psicoterapia con aspectos prácticos y especiales del ámbito de lo virtual y/o tecnológico.

 

En el espacio físico presencial, se debe tener la debida acreditación como profesional de la psicología para realizar psicoterapia. Dicha acreditación (títulos académicos, tarjeta profesional, colegiaturas y membresías ante colegios de psicólogos, certificados vigentes ante tribunales de ética, etc.) también se puede (y se debe) hacer para prestar servicios de psicoterapia online y casi de la misma forma en que los clientes pueden corroborar la veracidad de la acreditación en el servicio tradicional, también se puede hacer para el servicio prestado de forma virtual u online. En ambos casos las responsabilidades frente a la ley y los tribunales de ética son los mismos, en cuanto a la base científica de la práctica y la idoneidad (ver Directrices para la práctica de la Telepsicología de la APA http://www.apa.org/practice/guidelines/telepsychology.aspx ).

 

Otro aspecto de vital importancia, es lo que tiene que ver con la privacidad y confidencialidad, que tanto en el campo de la psicoterapia tradicional como en la modalidad online, se coordina desde un sitio (consultorio físico o virtual) perteneciente o relacionado a un profesional, por lo cual las regulaciones éticas respecto de la confidencialidad están presentes en ambas prácticas, la diferencia radica en que en la psicoterapia online se debe ser explícito en lo referente a los mecanismos de protección y manejo de datos. Casi todos los países cuentan con leyes de protección de datos y el psicólogo al existir en un espacio físico en donde se regula su práctica profesional estaría cobijado por dichas leyes haciéndose responsable del manejo de los datos e información.

 

También se habla de la pérdida del lenguaje no verbal y la subjetividad en la psicoterapia online, para lo cual se tiene que no es una pérdida total, puesto que el lenguaje no verbal en su función, de dejar de ser evaluadas por la expresividad física y pasar ser evaluado por la expresión de escritura estilística (Kaplan, 1997). De igual manera, en consultas telefónicas y/o por videoconferencia, es fácilmente posible evaluar gestos, pausas, tonos, etc. Es evidente que al tratarse de contactos humanos, así éstos sean mediados por las tics, siempre van a estar implícitos los mecanismos de la subjetividad, inherentes al nuestra especie. Ejemplo de ello, son las sensaciones y emociones que pueden despertarse en “contactos humanos” como el cine, la música o simplemente una llamada telefónica, en la cual a partir de un mensaje, el receptor de éste es susceptible de elaborar un entramado emocional particular de acuerdo al momento específico de su vivencia actual. Otro ejemplo son las transformaciones sociales que se producen en un híbrido de ciberespacio y espacio urbano, denominado por (Castells 2012) como espacio de la autonomía al referirse a movimientos sociales iniciados en el ciberespacio y cristalizados en espacios urbanos de alto contenido simbólico como en el movimiento de los indignados o la plaza Tahrir en el Cairo.

El psicólogo que practica la psicoterapia online se parece tanto a un “terapeuta ciego”, toda vez que dirige su atención a la forma y contenido de los mensajes que llegan, consiguiendo lo \\\\\\\"no verbal\\\\\\\" a través de textos. La habilidad, experiencia y el conocimiento individual que adquiere de sus clientes permite la incautación de otros tipos de información que a menudo no son percibidos en el contacto personal, como el estilo de escritura. 

Finalmente, en aras de una práctica de psicoterapia online se debe ser riguroso en clarificar la información con respecto al costo, duración y modalidad de las sesiones, el cuidado del acceso a este servicio de menores, las acciones que deben realizarse para proteger al paciente en situaciones de crisis, la advertencia de problemas técnicos que puedan surgir, así como también la mención de aquellos problemas o trastornos que se consideran inapropiados para realizar psicoterapia a través de Internet. (Giles, 2000).

Referencias

  • CASTELLS, M. (2012). Redes de esperanza e indignación. Madrid: Alianza Editorial.
  • Directrices para la práctica de la Telepsicología de la APA http://www.apa.org/practice/guidelines/telepsychology.aspx
  • Giles, M.V. (2000). Aspectos éticos y legales de la implementación de la psicoterapia a través de Internet. Ponencia. X Congreso Argentino de Psicología. Rosario. 2000, Octubre, 26,27 y28.

 

 

 

Con el advenimiento y desarrollo de Internet y las telecomunicaciones se han propiciado nuevas modalidades de atención en salud mental, ofreciendo la oportunidad de recibir servicios de psicología a distancia. Es el caso de la Psicoterapia en el ciberespacio o psicoterapia online, la cual, en un artículo anterior, definimos como el tratamiento psicológico de tipo profesional que, respondiendo a los objetivos generales de las diferentes intervenciones en salud mental, es dispensada íntegramente través de tecnologías de información y comunicación (TIC).

 

De otra parte, no se puede dejar de lado la gran cantidad de ventajas y beneficios que esta modalidad de atención en salud mental, las TICs nos permiten, los cuales van mas allá de la reducción en costos y la facilidad de contacto por la inmediatez y cercanía de la tecnología, puesto que dentro del ámbito general de la salud mental, internet juega un papel importante, por un lado por las posibilidades terapéuticas que ofrece y, por otro, debido a las nuevas psicopatologías que se derivan de un inadecuado uso de éste.

 

Es por ello que se hace importante indagar sobre la ética en la psicoterapia online, ya que no podemos únicamente circunscribirnos a lo novedosa y benéfica que esta forma de intervención sea, hay que observar con rigurosidad la deontología asociada a esta practica, puesto que en últimas involucra, de manera general, a toda la práctica psicológica.

 

Para empezar, debemos tomar en cuenta que las personas que se encuentran a favor de la terapia online dicen encontrar ética esta forma de intervención por ser una instancia que ayuda a solucionar problemas psicológicos, en un período de tiempo a un costo razonable. De otro lado, quienes están en desacuerdo con estas “ciberpsicoterapias” afirman no encontrarlas éticas, debido a que para el cliente puede estar presente la falta de seguridad sobre la confidencialidad, la idoneidad y la habilitación legal del personal que dirige la terapia lo cual, manifiestan, revestirá un potencial peligro.

 

Haciendo un intento por resolver esas dudas, indagamos con algunos referentes mundiales de la ética en la intervención psicoterapéutica referida a internet con lo cual pudimos observar que en el ámbito de la psicología clínica y de la salud, existen pocas aproximaciones conceptuales al respecto. La American Psychological Association -APA- estableció una declaración (APA, Ethics Comité, 1997) en tono cauteloso, dando por sentado que “en ausencia de estándares específicos para la “telesalud”, los psicólogos deberían tomar pasos razonables para asegurar la competencia en la provisión de servicios y la protección de pacientes, clientes, estudiantes, investigadores participantes y otros de cualquier efecto dañino, y continuando con los mismos estándares que regulan la provisión de los servicios convencionales”. En el mismo sentido esta organización también recomienda la adhesión a los principios éticos generales para la práctica de la psicología, haciendo énfasis en alguno de ellos, como los relativos a evaluación, diagnóstico, psicoterapia, consentimiento informado y confidencialidad.

 

Por su parte, el National Board for Certified Counselors -NBCC-, desde 1995, empezó a examinar la práctica del web-counseling con el ánimo de asesorar acerca de la posible existencia de cualquier aspecto regulador que se debiera tomar en cuenta. Es así como en el año 2000 plantea unas normas éticas básicas para el trabajo del counseling online, que frente a la psicoterapia online, son los más cercanos. Finalmente, en esta misma línea, la American Counseling Association dispone desde 1999 de unos estándares éticos con el mismo fin con el objetivo que en cada sesión el terapeuta cumplirá con la confidencialidad, privacidad e intimidad que rige la ética.

 

Otras entidades que han hecho aproximaciones a la regulación de la ética en el trabajo en salud mental por medio de las Tics son: La Coalición para el Cuidado de la Salud en Internet (Internet Healthcare Coalition) con su propuesta llamada International e-health code of ethics, la cual se elaboró con el aporte de todas las instituciones claves de salud en Internet, , la Sociedad Internacional de Salud Mental Online (International Society for Mental Health Online) con su Guía de sugerencias para la provisión de servicios de salud mental a través de Internet y el HON Código de Conducta y Etica (HONcode) para sitios Web de Salud y Medicina, de la Health On the Net Foundation.

 

Como dijimos antes se han estado adelantando esfuerzos para la clarificación conceptual, el abordaje de cuestiones éticas, la delimitación de las ventajas y desventajas del empleo de estas nuevas formas de intervención con los trabajos de (Christensen y Griffiths, 2003; Neuhauser y Kreps, 2003; Rhodes, Bowie y Hergenrather, 2003; Rochlen, Zack y Speyer, 2004; Griffiths, Lindenmeyer, Powell, Lowe y Thorogood, 2006), así como sobre los riesgos asociados de su uso (Yang, 2001; Shapira, Lessig, Goldsmith, Szabo, Lazoritz, et al., 2003). De análoga manera, existen al menos dos sociedades científicas que se ocupan del tema, la International Society for Research on Internet Interventions y la Internacional Society for Mental Health Online, además varias revistas especializadas, como CyberPsychology & Behavior o el Journal of Medical Internet Research.

 

En conclusión, a partir de los principios generales de la ética de la práctica de la psicoterapia, se ha abierto una puerta para el estudio y regulación de ésta practica pero bajo la mediación de las tics. Es por ello que se debe tener en cuenta como base los principios éticos generales de la práctica de la psicoterapia tradicional apuntando al ámbito de lo virtual.

 

Referencias

 

  • Christensen, H., y Griffiths, K. (2003). The Internet and mental health practice. Evidence Based Mental Health, 6, 66-69.
  • Griffiths F, Lindenmeyer A, Powell J, Lowe P, Thorogood M. (2006). Why Are Health Care Interventions Delivered Over the Internet? A Systematic Review of the Published Literature. Journal of Medical Internet Research, 7(2), e10.
  • Neuhauser, L., y Kreps G.L. (2003). Rethinking communication in the E-health era. Journal of Health Psychology, 8(1), 7-22.
  • Rhodes, S.D., Bowie, D.A. y Hergenrather, K.C. (2003). Collecting behavioural data using the world wide web: considerations for researchers. Journal of Epidemiological Community Health, 57, 68-73. 
  • Rochlen, A.B., Zack, J.S. y Speyer, C. (2004). Online therapy: review of relevant definitions, debates, and current empirical support. Journal of Clinical Psychology, 60 (3), 269-283.
  • Shapira, N.A., Lessig, M.C. Goldsmith, T.D., Szabo, S.T., Lazoritz, M., Gold, M.S.,y Stein, D.J. (2003). Problematic internet use: proposed classification and diagnostic criteria. Depression and Anxiety, 17, 207-216. 
  • Yang, C.K. (2001). Sociopsychiatric characteristics of adolescents who use computers to excess. Acta Psychiatrica Scandinavica, 104, 217-222. 

 

Sitios web

 

Martes, 17 Octubre 2017 04:05

¿Qué es imagen corporal?

 

 El concepto de imagen corporal es un tanto abstracto y particular. Así que para comenzar sería oportuno descomponer el concepto en sus dos palabras básicas que lo integran.

 Imagen hace referencia a la figura, representación, apariencia o semejanza de algo. Éste término también hace alusión a la representación visual de un objeto mediante técnicas de la fotografía, la pintura, escultura u otras formas.

 Por su parte, el término corporal procede del latín corporalisy que se refiere a lo perteneciente o relativo al cuerpo. Esta noción (cuerpo) está vinculada a aquello tiene una extensión limitada y que es perceptible por medio de los sentidos y/o al conjunto de los sistemas orgánicos que constituyen un ser vivo.

 En tal sentido, la imagen corporal sería el conocimiento y representación simbólica general del propio cuerpo, es decir, es la manera en que es percibido e imaginado por nosotros mismos. Es la representación mental que cada persona tiene sobre su propio aspecto físico; siendo construida a partir de un componente perceptivo, visto en cómo me veo y cómo me ven los demás., o sea, la precisión con la que se percibe el tamaño, el peso y las formas. Un componente cognitivo-afectivo, definido en cuánto he aprendido a conocerme y a amarme a partir los sentimientos, actitudes, pensamientos que despiertan el propio cuerpo. Y un componente conductual, determinado por cómo me comporto frente a lo que soy y a la propia percepción de mí mismo, llegando a adquirir conductas que se pueden derivar de los anteriores factores como la evitación de la exhibición del cuerpo o el uso de rituales, entre otros. Éstos tres componentes se encuentran interrelacionados entre sí y es creando la imagen corporal a partir del registro visual con el propio cuerpo siempre situado en el marco de un contexto y cultura en particular que lo definen a lo largo de su proceso evolutivo.

 Revisando algunos autores, se tiene que Jean Le Boulch la define como el conocimiento inmediato y continuo que tenemos de nuestro cuerpo, en reposo o en movimiento, en relación con sus diferentes partes y, sobre todo, en relación con el espacio y los objetos que nos rodean.

 Por su parte, Pierre Vayer y Louis Picq sostienen que la organización de las sensaciones relativas al propio cuerpo, en relación con los datos del medio exterior.

 Schilder propuso una de las definición reuniendo aspectos neurológicos y psicoanalíticos: la imagen del cuerpo que nos formamos en nuestra mente, es decir, la apariencia física que le atribuimos a nuestro cuerpo.

 Finalmente, se tiene que Slade dice que la imagen corporal es una representación mental amplia de la figura corporal, su forma y tamaño, la cual está influenciada por factores históricos, culturales, sociales, individuales y biológicos que varían con el tiempo.

 Por esa misma vía, otros autores como Pruzinsky y Cash (1990) proponen la existencia de varias imágenes corporales interrelacionadas:

  • Una imagen perceptual: referida a los aspectos perceptivos con respecto al propio cuerpo, incluyendo información sobre tamaño y forma de éste cuerpo y sus partes.
  • Una imagen cognitiva: que incluye pensamientos, auto-mensajes, creencias sobre el propio cuerpo.
  • Una imagen emocional: que vincula los sentimientos sobre el grado de satisfacción con la figura y con las experiencias que proporciona el propio cuerpo.

 Este concepto amplio de imagen corporal, tiene las siguientes características:

  1. Es un concepto multifacético. Tiene varias aristas desde las cuales abordarlo.
  2. La imagen corporal está interrelacionada por sentimientos de autoconciencia: “Cómo percibimos y experimentamos nuestros cuerpos se relaciona significativamente a cómo nos percibimos a nosotros mismos”
  3. La imagen corporal está determinada socialmente. Desde que se nace existen influencias sociales que matizan la autopercepción del cuerpo.
  4. La imagen corporal es un constructo dinámico, que varía a lo largo de la vida en función de las propias experiencias, de las influencias sociales, etc.
  5. La imagen corporal influye en el procesamiento de información, la forma de percibir el mundo, por la forma en que sentimos y pensamos sobre nuestro cuerpo.
  6. La imagen corporal influye en el comportamiento, y no sólo la imagen corporal consciente, sino también la inconsciente.

 La idea de imagen corporal suele asociarse como la representación simbólica que una persona hace de su propio cuerpo. Es cómo la persona se ve a sí misma y cómo se percibe cuando se mira al espejo, en otras palabras, cómo la persona cree que es. La imagen corporal también tiene que ver con los sentimientos y emociones que experimenta la persona respecto a cómo percibe su físico, cómo se siente con su cuerpo y dentro de su propio cuerpo.

 

Referencias

  • Le Boulch, J. (1986). La educación psicomotriz en la escuela primaria: la psicokinética en la edad escolar. Buenos Aires: Paidós.
  • Schilder, P. The image and appearance of the human body. New York. International Universities Press.
  • Slade, P.D. (1994). «What is body image?». Behaviour Research and Therapy
  • Vayer, P.; Picq, L. (1985). Educación psicomotriz y retraso mental: aplicación a los diversos tipos de inadaptación. Barcelona: Científico-Médica.

 

 

En el artículo pasado se decía que la ciberpsicoterapia o psicoterapia online es una atención especializada y de carácter profesional, que se realiza a través de las TIC (Internet, teléfono móvil, PDA o cualquier otro dispositivo electrónico de comunicación con conexión a internet) para conectar a los profesionales cualificados de la salud mental con sus clientes (Rochlen, Zack y Speyer, 2004) (Brown, 1998) y, que al tratarse de encuentros psicoterapéuticos se deben respetar rigurosamente los principios y métodos, científicamente validados, de evaluación psicológica y de psicoterapia además de todas las consideraciones teóricas, técnicas, éticas y legales aplicables en el ámbito tradicional de la intervención psicológica, aún a pesar de efectuarse por el canal electrónico que ofrecen las TIC.

 

 

Cosas como obtener al instante cualquier información de cualquier tema, son hoy parte de nuestra cotidianeidad. Podemos hablar de la existencia de otra realidad, el ciberespacio, conformado por una red mundial de computadoras interconectadas, que ha dado lugar a nuevos y diversos tipos de vínculos y formas de comunicación interpersonales (Lameiro. 1998; Lameiro y Sánchez, 1998). Obviamente la psicología no podía quedarse al margen de este fenómeno.

 

El auge y desarrollo de Internet y las telecomunicaciones ha propiciado una nueva modalidad de atención de salud mental ofreciendo la oportunidad de recibir servicios de psicología a distancia. Por ende, la ciberpsicoterapa o psicoterapia online surge como una clase de terapia más basada en un tipo de interacción entre el paciente y el psicoterapeuta donde el ciberespacio es el marco de interacción que supone una extensión del mundo intrapsíquico del individuo.

 

Esas transformaciones en la comunicación humana, las relaciones intersubjetivas y las representaciones que hacemos de la relación con los otros y con nosotros mismos, es el escenario que ha generado nuevas configuraciones comunicacionales en donde se evidencia el permanente flujo entre los escenarios virtuales y los presenciales o físicos. En nuestra cotidianidad podemos conectarnos con Skype, recibir un WhatsApp, un e-mail, participar en foros o en las diferentes redes sociales estando presentes en diferentes escenarios de manera simultanea.

 

¿Pero específicamente qué es la psicoterapia online?

 

Varios autores han hecho aproximaciones en la construcción de un concepto que toma como base las formas electrónicas del cuidado de la salud mental provistas a través de Internet, ya sea con propósitos informativos, educativos o comerciales y que son ofrecidas por profesionales cualificados de la salud mental, como tratamiento de tipo psicológico que, respondiendo a los objetivos generales de las diferentes intervenciones en salud mental, es dispensada íntegramente través de tecnologías de información y comunicación (TIC).

 

Así mismo, esta labor (relación terapéutica) como aplicación de los principios y métodos, científicamente validados, de evaluación psicológica y de psicoterapia, debe respetar rigurosamente las consideraciones teóricas, técnicas, éticas y legales aplicables en el ámbito tradicional de la intervención psicológica (encuentro psicoterapéutico considerado como un encuentro humano).

 

La psicoterapia online es, por tanto, una atención especializada y de carácter profesional, que se realiza por medio de las TIC (Internet, teléfono móvil, PDA o cualquier otro dispositivo electrónico de comunicación con conexión a internet) para conectar a los profesionales cualificados de la salud mental con sus clientes (Rochlen, Zack y Speyer, 2004) (Brown, 1998). y que está caracterizada por:

 

  • El contacto sin límite espacial. Terapeuta y cliente pueden establecer una relación independientemente de la ubicación física y la distancia entre ambos.
  • El contacto sin límite temporal. El terapeuta puede estar siempre disponible, bien de forma sincrónica (por ejemplo a través de un chat o una videollamada) o asincrónica (por ejemplo el correo electrónico o un foro).
  • El contacto virtual. Las aplicaciones pueden disponer de automatismos que presten atención, hasta cierto nivel, al cliente sin mediar intervención humana directa.

 

Su propósito es posibilitar un diagnóstico efectivo, educación, tratamiento, consultas, transmisión y almacenamiento de datos médicos del paciente, investigación y otras actividades relacionadas con la provisión de los cuidados de salud (Nickelson,1998).

 

El tratamiento en Psicoterapia Online incluyen programas o intervenciones terapéuticas que van: desde aquellas en las que se tiene algún tipo de contacto con el terapeuta hasta algunas en las que el contacto es inexistente, desde aquellas en las que la comunicación es sincrónica o asincrónica, y aquellas que se llevan a cabo de manera paralela a una psicoterapia tradicional cara a cara (Tate y Zabinski, 2004).

Referencias

  • BROWN, F. W. (1998). Rural telepsychiatry. Psychiatric Services, 49, 963-964.
  • Lameiro, M. (1998), "Vínculos e Internet: Los cibergrupos: su formación y mantenimiento", Casi Nada. Recuperado el 30/05/2007 de http://usuarios.iponet.es/casinada/22vincul.htm.
  • Lameiro, M. & Sánchez, R. (1998), "Vínculos e Internet: Investigación cualitativa acerca de nuevas formas de vincularse", Boletín de la Sociedad Española de Psicoterapia y Técnicas de Grupo, 4, 14, 45-66. Recuperado el 30/05/2007 de http://www.campogrupal.com/vinculos.html.
  • NICKELSON, D. (1998). Telehealth and the envolving health care system: strategic opportunities for professional psychology. Professional Psychology: Research and Practice, 29, 527-535.
  • Rochlen, A. B., Zack, J. S., Speyer, C. (2004). Online Therapy: Review of Relevant Deinitions, Debates, and Current Empirical Support, Journal of Clinical Psychology, 60(3), 269-283.
  • Tate, D. F. & Zabinski, M. F. (2004). Computer and Internet Appli- cations for Psychological Treatment: Update for Clinicians, Journal of Clinical Psychology, 60(2), 209-220.